SOBRE THE REFACTORIE
La historia detrás
The Refactorie nace del deseo de dar una segunda vida a objetos olvidados. Recojo piezas con historia y las transformo en objetos de decoración y arte únicos, dotándolos de una nueva estética y funcionalidad. Cada creación es una invitación a mirar el mundo con otros ojos: con imaginación, respeto por los materiales y amor por lo imperfecto.
Más que un proyecto, The Refactorie es una forma de entender el consumo: consciente, sostenible y creativo. Al elegir una de mis piezas, formas parte de una comunidad que valora la belleza de lo recuperado y apuesta por un estilo de vida más responsable.
Aquí no solo ofrezco objetos: comparto un proceso. Me gusta experimentar, aprender, colaborar. Si te interesa el upcycling, el diseño con propósito y el arte que transforma, estás en el lugar correcto.
Soy Chryssi, fundadora de The Refactorie.
Mi historia
Chryssi Rollinger
Mi relación con la reutilización y la creación empezó mucho antes de fundar The Refactorie. Durante mis estudios de arte aplicadas a la comunicación visual empecé a experimentar con materiales recuperados, pero la semilla seguramente viene de casa. Crecí viendo a mis padres arreglar cosas con piezas de otras cosas. A mis padres los llamábamos Los MacGyvers, porque siempre encontraban la forma de reparar lo que parecía irreparable. Esa forma de ver el mundo, práctica y creativa, se quedó conmigo.
Una de las primeras piezas que recuerdo haber creado fue en Nueva York, con 24 años: una lámpara hecha a partir de una caja de metacrilato (que originalmente tenía otra función) y chips de poliestireno. No lo pensé demasiado, simplemente lo hice. Para mí fue tan natural como sumar uno más uno. Lo que otros veían como restos, yo lo vi claro: era una lámpara.
Pero la chispa real que encendió este proyecto fue otra lámpara. Una de escritorio, de Ikea, diseñada de manera que no pudieras cambiarle la bombilla. En teoría, cuando dejara de funcionar, debías tirarla entera. Me pareció absurdo y frustrante. Así que la desmonté, la transformé y le di una nueva vida. Ese gesto, tan experimental como revelador, fue el inicio de The Refactorie.
Sigo en este camino porque creo profundamente en él: por conciencia ecológica, por amor al proceso creativo, y por el deseo de compartir una alternativa al consumo tradicional.
Siempre que se pueda, prefiero reparar o transformar antes que tirar. No podemos seguir generando basura como si el mundo no tuviera límite.
Mis valores
Sostenibilidad con intención
Creatividad sin reglas
Reparar es resistir
Belleza en lo imperfecto
Compartir y conectar
Mi proceso
Cada pieza comienza con un encuentro. A veces aparece en un mercadillo, en la calle, en un rincón olvidado de alguna casa, o llega a mí a través de alguien que me conoce. Nunca busco algo concreto: dejo que los objetos me encuentren.
Cuando recojo un objeto, no siempre sé en qué se va a convertir. Lo observo, lo desarmo, lo estudio. Me pregunto qué fue, qué podría ser, qué función nueva puede cumplir. Algunas piezas me hablan enseguida. Otras necesitan tiempo.
Trabajo con lo que hay. Con lo que ya existe. A veces con herramientas simples, otras con técnicas más complejas. Corto, uno, pego, pinto, combino, adapto, pruebo. Es un proceso experimental, intuitivo, donde el error también tiene valor.
Aunque algunas creaciones pueden repetirse o inspirarse entre sí, cada objeto tiene una historia y su propio carácter. Mi trabajo consiste en transformarlo sin borrar del todo lo que fue. Lo que creo no es solo decoración: es una segunda vida con identidad propia.
Para quien? Comunidad y colaboración
The Refactorie no es solo un proyecto individual, es también una invitación a crear colectivamente. Me interesa abrir espacios de intercambio, donde el conocimiento, la creatividad y las ganas de transformar objetos puedan circular entre personas con distintas miradas.
Estoy abierta a colaborar con artistas, diseñadores, artesanos, espacios culturales, marcas sostenibles o cualquier persona que comparta esta visión: la de dar una segunda vida a lo que otros descartan.
Me inspira la idea de aprender haciendo, de experimentar en grupo, de activar talleres y encuentros donde podamos compartir técnicas, errores, herramientas e ideas.
Mi sueño es que The Refactorie crezca como una red: flexible, curiosa, colaborativa.
Si te resuena lo que hago y te apetece proponer algo, estoy siempre abierta a escuchar.